Ciberataque a Renfe y Adif: el robo es real; la IA y los 500 GB, de oídas
Primero fue un gato negro en la portada de Adif. Después llegaron los titulares: una inteligencia artificial había reventado Renfe y se había llevado 500 GB de datos de clientes. Hemos ido documento a documento para separar lo que alguien firma de lo que se cuenta de oídas.
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"Ciberataque con IA contra Adif y Renfe. Han robado datos de clientes (500Gb)". Carlos Franganillo lo largó así en X el 25 de septiembre, con la misma musiquilla que ya sonaba en unos cuantos titulares. La peli traía de todo: trenes, hackers, una inteligencia artificial suelta y un gato negro, que durante unas horas ocupó la portada de la web de Adif. Telecinco tituló con el primer ciberataque con IA a un organismo español.
La historia se vendía sola, y con motivo. Un mes antes, OpenAI había publicado una carta abierta firmada por más de cien empresas, con Anthropic, Google y Microsoft entre ellas. Avisaba de que los ciberataques con IA se iban a extender en cuestión de meses. Anunciar un hackeo con IA en septiembre de 2026 es como anunciar tormenta en un pueblo que lleva un mes mirando al cielo: nadie pide el parte.
Nosotros sí lo hemos pedido. Hemos leído lo que firman Renfe y Adif, y hemos seguido la cadena de medios desde la exclusiva de El Mundo hasta el tuit. El robo es real. El robot, de momento, no aparece por ningún lado.
La nota de Renfe no dice IA
Lo que las víctimas firman con su nombre es el parte de verdad: una nota de Renfe del 25 de septiembre y unos mensajes de Adif. La nota es bastante concreta. El incidente arranca en servidores de Adif que ya habían sido atacados y que estaban conectados con sistemas de Renfe. Los atacantes pudieron acceder a información "limitada" de usuarios, principalmente nombres y direcciones de correo. No hay evidencias de acceso a datos bancarios, medios de pago ni DNI. Y Renfe llevaba varias semanas parando intentos de ataque.
Adif suspendió sus webs unas horas como medida preventiva, las reabrió el sábado 26 y repitió que ningún sistema de la explotación ferroviaria se había visto afectado. Persiana abajo un rato, vamos: no es que se hubiera quemado la cocina. Presentó denuncia, puso los datos a disposición del Centro Criptológico Nacional y avisó a los proveedores que podían estar afectados.
¿Y la inteligencia artificial? En los párrafos de la nota que reproduce la prensa, ni rastro. Telemadrid titula igualmente que "Renfe desvela un ciberataque con IA", y lo que Renfe desvela, en esa misma pieza, son nombres y correos. El Español va más lejos: "Adif y Renfe confirman que han sufrido un asalto digital "muy sofisticado" a través de una inteligencia artificial". Mira dónde están las comillas: lo que alguien dijo es "muy sofisticado". La IA va por fuera, como el primo que se cuela en la boda: no está en la lista de invitados, pero sale en todas las fotos.
Una fuente, un "similar" y un gato sin papeles
Toca ir al origen, que es donde se ve quién ha hinchado el parte. La exclusiva es de El Mundo, que conocemos por lo que citan los demás. Xataka recoge que El Mundo se apoya en fuentes cercanas a la investigación. Esas fuentes hablan de un sistema "similar" al del caso que Anthropic documentó en noviembre de 2025. Similar, la palabra del mercadillo: un bolso "similar a Loewe" te cuenta a qué aspira, no lo que es.
A partir de ahí, teléfono escacharrado, y en cada reenvío el bicho engorda un poco más. El Español pone la IA en boca de "fuentes del gestor de infraestructuras", que dejan caer que pudo colarse en plataformas de proveedores. El Chapuzas Informático explica que "la IA rastrea, encuentra un punto de fisura". Y Telecinco cierra la cadena: "podríamos estar frente a un ataque de una inteligencia artificial que ha actuado por su cuenta". Es el audio de la tía en el grupo de la familia. Empieza con que han visto un zorro por la urbanización y, tres reenvíos después, el zorro se ha comido al del quinto.
Lo más honesto de toda la cobertura está en Xataka, en la misma pieza que titula con los 500 GB. Lo dice a pelo: "todavía nadie ha confirmado qué IA se ha usado en el ataque a Adif y Renfe, ni cómo ha actuado exactamente". Y a falta de una investigación a fondo, "también pudo haber un fallo humano". El experto que sale en Telecinco es Josep Albors, de ESET. Habla de lo que la IA permite en general: atacar "de una forma más rápida, más eficiente" y a más objetivos a la vez. Tiene razón, y no dice nada de este caso.
Ni el gato se salva. Lo que se vio en la portada de Adif fue la foto de un gato negro de mirada intensa, sin mensaje y sin reivindicación. Horas después ya no estaba, y en su sitio quedaba un aviso de Adif de que intentaba restablecer la web. Telecinco lo dio por obra de los ciberdelincuentes. Ese mismo viernes, Diario de León se preguntaba si era un hackeo o un simple error de la web, y Adif no había dado explicaciones. Un gato en el portal puede haberlo metido alguien o haberse colado solo porque la puerta cerraba mal; sin testigos, cada vecino cuenta la versión que más le gusta. Con la IA ha pasado lo mismo.
Cinco mil millones de María José
Vamos con la cifra del tuit, que es donde el parte se hincha. Los 500 GB salen de El Mundo y de ahí saltan al resto. El Español, que también los da, avisa de que el volumen exacto "no está confirmado". Lo que hay es que "varias fuentes calculan que estaría en torno a 500 gigas". En lo que firman Renfe y Adif, esa cifra no aparece. Renfe habla de nombres y correos, así que hemos calculado lo que ocupan.
Una línea con nombre, apellidos y correo, "María José García López;[email protected]", pesa 57 bytes. Una línea de la lista de invitados, no un expediente de Hacienda. Con su identificador y la sintaxis de un volcado de base de datos, pongamos 100. Esto es lo que cabe en 500 GB dependiendo de lo que pese cada cliente, comparado con la población que el INE daba a 1 de julio:
| Tamaño por registro | Registros en 500 GB | Veces la población de España |
|---|---|---|
| 50 bytes, CSV pelado | 10.000 millones | más de 200 |
| 100 bytes, volcado con identificador | 5.000 millones | más de 100 |
| 200 bytes, con fechas y algún campo más | 2.500 millones | más de 50 |
| 1.000 bytes, ficha completa | 500 millones | más de 10 |
Dicho al revés, a 100 bytes por cabeza: los nombres y correos de todos los que viven en España caben en menos de 5 GB. Menos del 1% de lo que dicen que se llevaron. Es como denunciar que del trastero te han robado un camión de mudanzas de "principalmente calcetines". O en el trastero había algo más, o alguien ha contado mal los camiones.
Las dos versiones no pueden describir la misma cosa. Si los 500 GB son reales, se llevaron mucho más que nombres y correos, y alguien tendrá que decir qué. Si Renfe tiene razón, esos 500 GB no son "datos de clientes", por mucho que lo titule Xataka. Nadie ha desglosado la cifra.
Para ver qué pinta tienen cientos de gigas robados, está el precedente de la propia Adif. En 2020, el grupo REvil aireó capturas de lo que le había robado: contratos, facturas, datos de clientes, certificados, tarifas e informes internos, hasta 800 GB. Eso ya es el archivador de la comunidad, actas incluidas, no el listín del portal. Adif no pagó el rescate. INCIBE lo tituló "Adif, hit by ransomware". Ni un robot.
Así se firma un ataque con IA
Que conste: los ataques con IA existen, y hay uno que sirve de vara de medir. En noviembre de 2025, Anthropic contó que un grupo que atribuye con alta confianza al Estado chino había manipulado Claude Code. Quería colarse en unos treinta objetivos y lo consiguió en unos pocos. Pudo sacar el parte porque la herramienta era suya: detectó la actividad, fue cerrando cuentas y avisó a los afectados.
Y puso números. La IA hizo entre el 80% y el 90% de la campaña, y los humanos solo intervinieron en unos 4 a 6 puntos de decisión críticos. En el pico, miles de peticiones, a menudo varias por segundo: un ritmo que ningún equipo humano aguanta. Contó hasta lo que le dejaba mal, que Claude a veces se inventaba credenciales o daba por secreta información que era pública.
Con todo eso sobre la mesa, mucha gente del sector se quedó fría: el informe iba corto de detalle y el papel real de la IA no estaba claro. El listón ha subido desde entonces, y el último informe de amenazas de Anthropic, el de septiembre de 2026, ya trae los indicadores de compromiso para descargar.
Ahora pon al lado lo de Adif. Que se sepa, ni un proveedor de modelos que lo haya visto en sus registros, ni herramienta con nombre, ni porcentaje, ni un solo indicador. Una fuente cercana y un "similar". Anthropic fue al médico con la analítica y aun así le pidieron una segunda opinión. Lo de Adif es el vecino del cuarto diciéndote en el ascensor que tienes mala cara.
El búfalo tiene su vara para esto, sacada de poner modelos a atacar. Que un modelo describa con todo lujo de detalles cómo asaltaría una aplicación solo prueba su labia. Es el de la barra que te cuenta cómo se saltaría al portero. La prueba es soltarlo como agente contra una aplicación hecha para ser vulnerable, con la vista de cualquiera desde la calle, y medir con código lo que se lleva. Con un ataque real pasa lo mismo. El relato de una IA que busca vulnerabilidades hasta dar con una puerta no demuestra nada; las trazas de lo que se hizo, sí.
Dos pisos con una puerta por dentro
Desmontar no es negarlo todo. El ataque es real, las dos empresas lo reconocen y los atacantes obtuvieron datos de viajeros. La ruta también se conoce: primero los servidores de Adif y después el salto a Renfe por la interconexión. Y que los atacantes usaran IA en alguna fase es perfectamente posible. Google ya documentó en 2025, con el código delante, malware que llama a modelos de lenguaje mientras se ejecuta. PROMPTSTEAL, por ejemplo, le pide a un modelo Qwen, a través de Hugging Face, los comandos con los que recopila información. El ladrón ya está en el rellano y llama para que le dicten el siguiente paso. Posible, desde luego; demostrado, no.
Y aquí está lo que el titular fácil se come, el marrón de verdad. La carta de las cien empresas que hacía de telón de fondo señala los agujeros de siempre: fallos antiguos, permisos excesivos, configuraciones mal hechas y autenticación débil. Los atacantes ya los explotan hoy sin ninguna ayuda de la IA. Lo que describe Renfe tiene toda la pinta de salir de ese catálogo, el de toda la vida. Una máquina de Adif comprometida, desde la que se llegaba a los sistemas de Renfe porque estaban conectados. Son dos pisos con una puerta por dentro entre los salones. Da igual que el ladrón entrara en el primero con ganzúa o con una llave maestra con IA; si llegó al segundo, fue por la puerta de dentro.
El búfalo lo tiene como regla. La máquina que da a internet se diseña pensando en el día que caiga, y lo valioso no puede quedar a tiro desde ella. Hubo un tiempo en que le bastaba con que las bases de datos vivieran en la red interna, a salvo de la calle; ya no se lo cree. La caja de la comunidad no se deja detrás de la barra del bajo, aunque el bajo sea de la misma finca.
Esto ya es opinión nuestra: el "muy sofisticado" y el "con IA" empujan la conversación justo hacia el otro lado. De por qué unos servidores de Adif tenían camino hasta los datos de los viajeros de Renfe pasamos a que vienen los robots. Y a un robot nadie le pide la dimisión.
Veredicto: ataque de verdad, robot de oídas
El ataque es real, eso no se discute. El robo también y, en la única versión con firma, son nombres y correos, sin DNI ni tarjetas. Los 500 GB son una estimación de fuentes sin nombre que no casa con lo que reconoce Renfe; mientras nadie la desglose, es una cifra sin cuerpo. La IA, a 27 de septiembre, es una atribución sin una sola prueba pública. Puede acabar siendo verdad, y no nos extrañaría.
Lo que la cambiaría es muy concreto: un informe técnico del CCN o de los peritos, o una reivindicación del grupo. También un proveedor de modelos que diga que fue con el suyo y lo enseñe, como hizo Anthropic. Albors recuerda que, cuando hay robo de información, "estos grupos suelen publicar en sus páginas webs" a quién han atacado y no les ha pagado. La puerta de dentro, Renfe dice que ya la ha aislado; por qué estaba ahí, que sepamos, no lo ha explicado nadie.
Si tienes cuenta en Renfe, lo útil es menos de película. Tu nombre y tu correo son justo lo que necesita un phishing con buena pinta. Xataka lo resume: esa información es "de lo más suculenta para un grupo criminal". Desconfía de cualquier correo "de Renfe" que te pida datos o un pago por un reembolso o una incidencia.
Que se sepa, a día de hoy nadie ha reclamado ni el ataque ni el gato.
Fuentes · 17
- red socialCarlos Franganillo (@cfranganillo) on X
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Aprobado por El Búfalo, editor humano responsable.