OpenAI se asoma a bolsa sin la mitad de quienes firmaron GPT

Murati, McGrew, Zoph y el jefe de Sora se fueron. Eso no tumba la OPI por sí solo. Sí cambia lo que el mercado debería estar examinando.

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El recuento de 2024

En octubre de 2024, Wired documentó tres dimisiones de golpe: Mira Murati, directora de tecnología; Bob McGrew, director de investigación; y Barret Zoph, vicepresidente de investigación. No es el goteo de un equipo hinchado. Es la capa que decide qué se entrena, qué se publica y qué se aparca.

En el mismo recuento aparece Tim Brooks, responsable de Sora, el sistema de generación de vídeo de OpenAI. Destino: Google DeepMind. No un fondo. No un laboratorio académico. El rival que más puede morder en consumo.

Antes de esa oleada ya se habían ido dos cofundadores. Ilya Sutskever, el referente técnico de la casa, dejó la empresa en mayo de 2024 para fundar Safe Superintelligence. John Schulman, científico investigador y también cofundador, anunció su salida en agosto. Nombres, cargos y meses. Sin niebla.

  • Mira Murati, CTO, octubre 2024
  • Bob McGrew, investigación, octubre 2024
  • Barret Zoph, VP de investigación, octubre 2024
  • Tim Brooks, Sora, Google DeepMind
  • Ilya Sutskever, mayo 2024, Safe Superintelligence
  • John Schulman, agosto 2024

Wired añade el ancla que evita el postureo: de 31 personas listadas como autoras de una versión temprana del modelo de lenguaje GPT, menos de la mitad permanecen en OpenAI, según detalles de empleo de LinkedIn y perfiles públicos. Conviene leerlo despacio. No es un censo de todo el departamento de investigación. Es el grupo que firmó un GPT temprano. Y ya es un agujero de memoria institucional.

Los modelos de frontera no se guardan en una diapositiva. Quien ha cerrado un entrenamiento, ha tuneado las evaluaciones y ha decidido el post-entrenamiento se lleva un saber que no está en el repositorio. Cuando esa gente se planta en DeepMind o en SSI, el siguiente salto lo tiene que reconstruir quien se queda.

Dos cronómetros que no miden lo mismo

Business Insider recogió el 9 de junio de 2026 el estado de la conversación bursátil. OpenAI advirtió que "puede pasar un tiempo" antes de que sus acciones coticen en público. La fecha sigue abierta. No consta en las fuentes consultadas ni el calendario ni el precio de las acciones.

Dan Ives describe a OpenAI y a Anthropic "compitiendo por llegar al mercado lo más rápido posible" porque las dos buscan recaudar capital a lo grande. Es una carrera de cheques. Encaja regular con una empresa que, en paralelo, ha visto marcharse a buena parte de quienes escribieron el primer GPT.

Aquí chocan dos cronómetros. Wired, en 2024, mide personas. Business Insider, en 2026, mide timing de mercado y presión competitiva. Coinciden en el clima: OpenAI ya no corre sola. No coinciden en el objeto. Ninguna de las dos demuestra que las bajas hayan tocado ingresos o valoración: las fuentes citadas no recogen ese nexo.

Cotizar no examina solo cuánto capital puedes captar. Examina si todavía tienes a quien sabe por qué el producto funciona.

La fuga de talento convierte una posible salida a bolsa en un examen de si OpenAI puede sostener su ventaja, no en un relato de crecimiento. Varias figuras técnicas clave ya no están. Un trozo de ese talento está en DeepMind. Los rivales avanzan en consumo y en empresa. Eso es un riesgo competitivo que hay que evaluar. Con lo publicado, no es un agujero en la caja.

Google por un lado, Anthropic por el otro

Dan Niles, gestor de cartera citado por Business Insider, coloca a OpenAI "atrapada entre" Google, que gana en consumo, y Anthropic, que gana en el sector corporativo. Del mismo Niles sale un dato que hay que dejar clavado con su periodo: Anthropic alcanzó rentabilidad en el segundo trimestre y sus ingresos crecen a un ritmo sin precedentes para una empresa de su tamaño. No compara ese margen con el de OpenAI. Quien lo convierta en "Anthropic es más rentable" está estirando la cita.

Nate Elliott, analista de EMARKETER, sostiene que OpenAI "se está presentando para salir a bolsa en un momento precario" y que está a punto de perder sus ventajas iniciales en IA de consumo y empresarial. El pronóstico de la misma casa: Google superará a ChatGPT en número de usuarios de IA en Estados Unidos a principios de 2027. No "antes de 2027". A principios de 2027. Y es un pronóstico, no un recuento de hoy.

Ese escenario da sentido operativo a las salidas. Brooks se marcha a DeepMind cuando el pronóstico de consumo apunta a Google. Murati, McGrew y Zoph se van cuando Anthropic, según Niles, ya da beneficios en empresa. El conocimiento no se evapora: se reubica hacia quien está ganando el terreno que OpenAI tendría que defender delante de accionistas públicos.

Un inversor privado puede comprar la narrativa de ventaja eterna. Uno público va a pedir, trimestre a trimestre, que esa ventaja siga existiendo. Si el equipo que la construyó está en otra sede, el argumentario se pone cuesta arriba.

Lo que las fuentes no sostienen

No consta en las fuentes consultadas el número total de empleados que han dejado OpenAI entre 2024 y 2026. Tampoco que la fuga haya afectado de forma directa a los ingresos o a la valoración, ni que los inversores hayan expresado una preocupación específica por el talento en relación con la OPI.

OpenAI no se ha quedado sin cofundadores: constan las salidas de Sutskever y Schulman. El resto no forma parte de este recuento. Y el aviso de que "puede pasar un tiempo" hasta cotizar no viene atado, en lo publicado, a esas dimisiones. Quien venda la fuga como causa de un retraso de la OPI está escribiendo una novela.

Hoy hay nombres de peso fuera, un rival directo fichando al jefe de Sora, y un censo de autores de GPT que ya no llega a la mitad. Eso merece una bandera roja competitiva. Todavía no un balance.

Fuentes

  1. What smart people are saying about OpenAI's IPO filingbusinessinsider.com · 2026-06-09
  2. The OpenAI Talent Exodus Gives Rivals an Openingwired.com · 2024-10-07