La "Super Intelligence" de Trump es la IA de siempre: lo dice su propia orden ejecutiva
Trump firmó el 29 de septiembre la orden que obliga a las agencias federales a decir "Super Intelligence" donde ponían "Artificial Intelligence", y el 8 de octubre llamó "THE ENEMY!" a quien no se cambie. Kasparov y LeCun contestaron con chistes. Nosotros nos leímos la orden.
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Desde el 8 de octubre, esta web es enemiga oficial de la Casa Blanca. Llevamos IA en el nombre, y con eso ya te miran como al que se cuela en la boda con la camisa del equipo rival.
Lo dejó claro el presidente de Estados Unidos en Truth Social, en mayúsculas, que es el grito de la barra cuando el argumento ya no da para más. Quien siga diciendo "Artificial Intelligence" en vez de "Super Intelligence", que es "the highly accepted new and more accurate term", es "THE ENEMY!". No explicó qué les pasa a los enemigos. Tampoco era un calentón. El cambio de nombre lo anunció el 22 de septiembre en la ONU. El 29 lo firmó como orden ejecutiva 14434, "Inaugurating the Era of Super Intelligence".
En X le salieron al paso tres tipos que no suelen compartir mesa, ni carta, ni cuenta. Justin Amash, excongresista por Michigan, recordó que superinteligencia es "a long-established term of art" y que Trump está "making language less precise and less useful". Garry Kasparov contó que perdió al ajedrez contra una máquina que "had no idea it was playing chess". Y remató: a lo mejor Trump llama superinteligencia a la IA que supera la suya, "and the evidence is not against him". Yann LeCun, premio Turing, le contestó a Kasparov con un termómetro: "When you have a room-temperature IQ, everything looks like superintelligence".
Son chistes, sí, pero el claim de Trump tiene dos patas, "aceptado" y "preciso", y las dos se pueden comprobar. Así que nos leímos la orden.
La promesa: si tu liga se llama Champions, vas líder
Seamos justos, que si el claim no tuviera su lógica no habría nada que desmontar. La Casa Blanca sostiene que "artificial" se ha quedado corto. La ficha oficial de la orden dice que el nombre nuevo "conveys the true capabilities of the technologies being developed today". El viejo, en cambio, sugiere que la máquina solo imita o automatiza la inteligencia humana.
Y luego está la carrera. En la ONU, Trump lo resumió así: "Whoever wins super intelligence wins". Y presumió de ir muy por delante de China. La ficha da el partido por ganado: Estados Unidos es "the world leader in Super Intelligence".
La gracia del invento cabe en un campo de fútbol. Es el alcalde que decreta que la Regional Preferente pasa a llamarse Champions League. Al día siguiente, el equipo del pueblo juega la Champions y va líder. No ha fichado a nadie, pero el titular del lunes queda precioso.
Primera grieta: la orden trae el reglamento de siempre
La orden tiene una sección 3 titulada "Definition". Dice que "Super Intelligence" y "SI" designan las tecnologías y sistemas que abarca el término "artificial intelligence" "as defined in section 9401(3) of title 15, United States Code". El término "más preciso" significa, por ley, exactamente lo mismo que el término al que jubila.
La Preferente se llama Champions, pero sigue jugando con el mismo reglamento, los mismos equipos y el mismo campo de tierra.
¿Y la definición propia? Ya llegará. La orden da 60 días al asesor científico del presidente para que le proponga un texto legislativo con una definición federal de superinteligencia. Primero se bautiza a la criatura y luego ya se verá qué es.
Lo mejor está en la ficha de la Casa Blanca. Ordena a las agencias "to no longer acknowledge the terms" de siempre. En el párrafo siguiente presume de que "The United States is the birthplace of Artificial Intelligence". Y cita su plan de acción de julio de 2025 con la "AI" en el título. Prohíbe el mote y se lo deja escrito en el felpudo.
Segunda grieta: ¿más preciso, con qué termómetro?
Superinteligencia no es una palabra que Trump se encontrara en una servilleta. Nick Bostrom la definió como "an intellect that is much smarter than the best human brains in practically every field, including scientific creativity, general wisdom and social skills". Tan alta pone la vara que ni una empresa entera ni la comunidad científica la pasan. Breaking Defense lo recordó el mismo día del discurso: los expertos llevan años usando el término para una IA "that does not yet exist".
Kasparov sabe de esto por las malas. En mayo de 1997, Deep Blue, de IBM, le ganó la revancha y se convirtió en el primer ordenador que tumbaba a un campeón del mundo en un match. Era sobrehumana al ajedrez, sí, y superinteligente ni de lejos, porque ni sabía que estaba jugando. Ganar una prueba no es entender de qué va. El búfalo lo comprobó a pequeña escala: le pasó a un modelo generalista las preguntas de varios exámenes de certificación en IA, y el modelo los aprobó sin despeinarse. Desde entonces, para él, ese tipo de título demuestra que sabes usar la herramienta, no que entiendas cómo funciona por dentro.
Los que venden la palabra tampoco dicen tenerla. Sam Altman escribe que "Humanity is close to building digital superintelligence". Safe Superintelligence, cofundada por Ilya Sutskever, anuncia en su portada que "Superintelligence is within reach". Meta, que "Developing superintelligence is now in sight". Los que la fabrican la ven cerca, como quien da la paella por hecha con el arroz duro. El que la ha decretado dice que ya la tenemos, y que encima vamos líderes.
LeCun tampoco niega el partido entero. Dejó Meta y fundó AMI Labs para buscar una IA parecida a la humana por el camino de los modelos del mundo. En marzo levantó 1.030 millones de dólares. Lo que no compra es que la superinteligencia salga de un LLM: de los modelos de lenguaje dice que "basically are a dead end when it comes to superintelligence". Ese mismo día discutía con François Fleuret si un LLM puede inventar. LeCun: "AlphaZero performs search", y un LLM normal no. Fleuret: "What are chains of thought if not a stochastic search?". Ni ellos se ponen de acuerdo. La Casa Blanca ya las ha ascendido sin esperar al acta del partido.
Lo del termómetro no es pedantería. Una respuesta a LeCun preguntaba "in Celsius? 🙄". La temperatura ambiente anda por los 20 a 22 grados Celsius, que son 68 a 72 Fahrenheit, y el insulto cambia con la escala. Con la superinteligencia pasa lo mismo: con la vara de Bostrom todavía no existe; con la del Federal Register, es cualquier cosa que la ley ya llamaba IA.
Tercera grieta: tan aceptado que hubo que amenazar
Si el término estuviera tan aceptado, no haría falta llamar enemigo a nadie. Es decretar que en el barrio ya se dice "usted" y multar al primero que suelte un "tú". Entre el anuncio en la ONU y las mayúsculas de Truth Social pasaron 16 días.
Las empresas que más dinero mueven con la palabra no se han dado por aludidas. Anthropic, OpenAI, Google, Meta, SpaceXAI y Nvidia no quisieron decirle al Washington Examiner si piensan rebautizar productos o empresas, ni si adoptarán la terminología de Trump. Firmar papeles, eso sí. El mismo 29 de septiembre, seis empresas de IA y chips suscribieron un "White House Accord on Super Intelligence". Es un compromiso voluntario que, como resume el bufete K&L Gates, "carries no penalties and creates no new legal obligations". Poner la palabra en un papel que no obliga a una mierda sale gratis.
Ni la propia Casa Blanca va al paso. El 8 de octubre, Mediaite pilló que la página de la Oficina de Política Científica y Tecnológica seguía hablando de "artificial intelligence". Cuando la miramos nosotros, ya ponía "super intelligence". El rótulo de la web ai.gov empieza por "AI.Gov" y sigue con "SI Strategy and Action Plan". Las dos siglas en el mismo letrero, como el bar que cambia de dueño y deja el nombre viejo pintado debajo del nuevo.
En la ONU, Trump prometió cambiar "all of the United States documents" y, con suerte, los del resto del mundo. La orden es bastante más modesta: "Nothing in this section requires the alteration of previously issued regulations", y tampoco obliga a tocar contratos ni subvenciones ya firmados. Del brindis de la boda al ya lo miramos el lunes.
La grieta que más escuece: la palabra ya está en el Federal Register
En el hilo de LeCun no faltó el sensato de guardia. Gregory Gromov le afeó que discutir de terminología es "one of the least productive discussions in any domain". En un bar, tendría razón. Pero esta terminología salió en el Federal Register del 2 de octubre. Y obliga a las agencias a usarla en "official correspondence, public communications, websites, reports". Cuando una palabra entra en los papeles del Estado, alguien gana y alguien pierde. Es la comunidad que rebautiza el trastero como local y, de pronto, la derrama ya no es la misma conversación.
Gana quien vende chatbots, porque la palabra mueve fortunas: Safe Superintelligence llegó a valer 32.000 millones de dólares en abril de 2025 sin tener todavía un producto. Ahora el Gobierno reparte esa palabra como caramelos en una cabalgata. Con la orden en la mano, cualquier sistema que la ley ya llamaba IA es superinteligencia en los papeles federales. Del modelo más caro al chatbot más modesto. America.gov, el portal conversacional para trámites federales que Trump ordenó crear con otra orden ese mismo 29 de septiembre, ya es oficialmente "a new SI-enabled platform".
Que las grandes no se agachen a por los caramelos tiene su lógica, y aquí va opinión nuestra. Una palabra que vale miles de millones cuando nombra lo que viene vale bastante menos cuando nombra lo que ya hay. Si todos los equipos juegan la Champions, la Champions deja de vender entradas. Axios lo dijo más fino: el rebautizo "blurs the distinction between AI and super intelligence".
Pierde quien quiere frenar la de verdad. La declaración del Future of Life Institute pide "a prohibition on the development of superintelligence". Y que no se levante hasta que haya "broad scientific consensus that it will be done safely and controllably" y respaldo público. La firmaron desde Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio hasta Steve Bannon y Glenn Beck. En una encuesta del propio instituto, el 64% de los estadounidenses consultados opinaba que no debe desarrollarse hasta que haya acuerdo científico de que es segura y controlable. Ahora léela con el diccionario de la orden: pide prohibir lo que la ley llamaba IA, ventanilla de America.gov incluida. Es la UEFA intentando limitar los fichajes de la Champions justo cuando la Preferente se llama Champions. La norma suena a querer cerrar el campo del pueblo, y nadie la toma en serio.
Trump, además, anunció el nombre nuevo en la ONU en la misma frase en la que rechazaba "any attempt to construct a globalist scheme of control" para la IA. Y en sus últimos mensajes de Truth Social mete en el mismo saco globalista a quienes alertan de una IA desbocada y a los del cambio climático. No sabemos si el rebautizo es estrategia o capricho. El efecto es el mismo: la palabra con la que unos señalaban el peligro ahora nombra la ventanilla. Rebautizas el incendio como barbacoa y a ver quién llama a los bomberos.
La parte que no es humo
Desmontar no es negarlo todo, y hay tres cosas que aguantan. En esta cena había humo de sobra, pero el jamón de verdad también estaba en la mesa.
La primera: hay máquinas que nos pasan por encima en tareas concretas desde 1997, y Altman presume de sistemas "smarter than people in many ways". En muchas cosas, vale. En prácticamente todos los campos, que es lo que pedía Bostrom, no lo dice ni él.
La segunda: Trump no ha inflado la palabra solo. Altman escribe en su blog que OpenAI, "before anything else", es "a superintelligence research company". Microsoft vende una superinteligencia humanista hecha de sistemas "problem-oriented and tend towards the domain specific". Una superinteligencia de dominio específico, que es como fichar a un decatleta especialista en salto de longitud. Y de la etiqueta del laboratorio de Meta, Semafor escribió que es "really just marketing". Con la AGI ya vimos la misma película. La industria llevaba tiempo estirando la palabra; Trump solo ha tirado del último trozo.
La tercera: legalmente, hoy no cambia nada. La definición es la de siempre y nada obliga a tocar los papeles antiguos. El marrón está en las búsquedas. K&L Gates avisa de que un documento federal que no diga "artificial intelligence" puede estar usando la terminología nueva. Buscas derrama en el grupo de vecinos y el aviso viene como aportación extraordinaria de mejora.
La etiqueta mide al que mira
Los chistes de Kasparov y LeCun aguantan mejor que la orden. La etiqueta no es más precisa: su sección 3 la define con la IA de toda la vida. Ni más aceptada: las grandes callan y la Casa Blanca la aplica a trozos. El efecto, en cambio, es de verdad. La palabra que la industria cobraba a precio de oro se reparte ahora en la ventanilla. Y quien pide prohibir la superinteligencia de verdad ya no puede nombrarla sin que suene a querer cerrarla.
Qué hacer con esto. Cuando leas "SI" en un papel federal de Estados Unidos, lee "IA": es literalmente su definición. Si sigues licitaciones o normativa federal, pon las dos siglas en tus alertas. Y cuando un proveedor te ofrezca superinteligencia, aplica la regla del búfalo. Una etiqueta no vale más que la vara con la que se mide, y si no te cuenta qué se le escapa, es marketing. La de la Casa Blanca ni siquiera trae vara: trae la definición de siempre con otro nombre.
LeCun lo resumió con un termómetro. La Casa Blanca tiene hasta el 28 de noviembre para explicar qué es eso que ya dice liderar.
Fuentes · 31
- webTrump says anyone who does not call AI ‘super intelligence’ is ‘the enemy’
- primariaPresident Trump at the United Nations: “While Others Have Talked, I Have Acted”
- primariawhitehouse.gov
- webJustin Amash - Wikipedia
- red socialYann LeCun (@ylecun) on X
- red socialGarry Kasparov (@Kasparov63) on X
- webFathers of deep learning revolution receive the ACM A.M. Turing Award
- primariaFact Sheet: President Donald J. Trump Inaugurates The Era of Super Intelligence
- webTrump flexes American power at UN with warnings to rivals around the globe
- webHow Long Before Superintelligence?
- webTrump orders all US agencies to refer to AI as ‘super intelligence’ - Breaking Defense
- webMay 11, 1997 - Garry Kasparov vs. the IBM Deep Blue supercomputer
- webThe Gentle Singularity
- webOpenAI Co-Founder’s Firm Value Jumps Sixfold After $6 Billion Funding Round | PYMNTS.com
- webSafe Superintelligence Inc.
- webPersonal Superintelligence
- webYann LeCun - Wikipedia
- web"You certainly don't tell a researcher like me what to do" says LeCun as he exits Meta for his own startup
- red socialYann LeCun (@ylecun) on X
- webRoom temperature - Wikipedia
- webAI companies hold off on embracing Trump’s ‘super intelligence’ rebrand
- webThe White House Adopts "Super Intelligence" Terminology and Launches SI-Powered America.gov
- webTrump Says Anyone Using Term ‘AI’ is ‘THE ENEMY,’ But WH Is Slow to Change
- primariaOffice of Science and Technology Policy
- primariaAI.Gov | President Trump's SI Strategy and Action Plan
- red socialGregory Gromov (@ntvll) on X
- primariaPresidential Actions Archives
- webStatement on Superintelligence
- webProminent Scientists, Faith Leaders, Policymakers and Artists Call for a Prohibition on Superintelligence, as Poll Shows Americans Don't Want It - Future of Life Institute
- webTowards Humanist Superintelligence | Microsoft AI
- prensaAI ‘godfather’ LeCun slights Meta’s superintelligence chief Wang
Aprobado por El Búfalo, editor humano responsable.